Separar bien es el primer paso, pero no es suficiente. Un material reciclable sucio o húmedo puede ser rechazado en la planta de reciclaje. Tres minutos de preparación marcan la diferencia entre material valioso y basura.
Regla 1: Limpio
Enjuagá los envases de plástico, vidrio y metal antes de depositarlos. No hace falta lavarlos a fondo: con enjuague de agua fría alcanza. Retirar los restos de comida evita que contaminen otros materiales en el bolsón y que atraigan plagas.
Regla 2: Seco
La humedad degrada el papel y el cartón y puede generar hongos que arruinan lotes completos. Secá los envases antes de guardarlos. El cartón mojado no se puede reciclar: es lo que más duelo genera en los recolectores.
Regla 3: Compactado (cuando sea posible)
- Aplastá las botellas de plástico antes de guardarlas: ocupan 10 veces menos espacio
- Aplanás las cajas de cartón para facilitar el transporte
- Juntá las latas aplastadas en una bolsa separada
- No ates los materiales con cintas adhesivas o cuerdas: dificultan la clasificación
Qué NO hacer
- No mezcles vidrio con papel o plástico en la misma bolsa
- No metas aerosoles con gas en bolsas cerradas
- No incluyas materiales sanitarios (pañales, gasas) en la bolsa de secos
- No pongas materiales que claramente no son reciclables "para ver si pasan"