Argentina recicla menos del 10% de los residuos que genera. Uno de los principales motivos es la confusión sobre qué materiales son efectivamente reciclables y cuáles no. Esta guía te explica de forma clara y práctica qué podés reciclar, qué no va al circuito de reciclaje, cómo separar en tu casa y dónde llevar los materiales para que realmente se reciclen.
Materiales que SÍ se reciclan
Estos son los materiales que tienen circuito de reciclaje activo en Argentina. La condición fundamental es que estén limpios, secos y sin restos de comida.
- Papel y cartón: diarios, revistas, cajas, cartón corrugado, cuadernos (sin espiral), sobres, papel de impresión. Es el material más reciclado en Argentina y tiene alta demanda en la industria papelera. Asegurate de que esté seco y sin manchas de grasa.
- Plásticos PET (1): botellas de gaseosa, agua, aceite comestible. Es el plástico más reciclado del país. Aplastá la botella antes de separarla para que ocupe menos espacio en el bolsón.
- Plásticos PEAD (2): envases de shampoo, detergente, lavandina, bidones. Tienen buena demanda y se reciclan fácilmente. Enjuagalos antes de separarlos.
- Vidrio: botellas y frascos de bebidas, conservas, salsas. Se recicla infinitas veces sin perder calidad. Separalo del resto de reciclables para evitar que se rompa y lastime al recolector.
- Metales: latas de aluminio (gaseosas, cervezas), latas de hojalata (atún, tomate, durazno). Aplastá las latas para ahorrar espacio. El aluminio es uno de los materiales con mayor valor de mercado.
- Tetrapack: envases de leche, jugos, vinos en caja. Se reciclan pero necesitan un proceso especial por su composición multicapa (cartón, plástico, aluminio). Enjuagalos, aplastalós y separalos del resto.
- Telas y textiles: ropa en buen estado puede donarse; telas de algodón y poliéster tienen circuito de reciclaje en algunas ciudades para transformarse en trapos industriales o aislantes.
Materiales que NO van al reciclaje
Muchos de estos materiales parecen reciclables, pero no lo son en el circuito domiciliario argentino. Meterlos en el bolsón de reciclables contamina el lote y puede arruinar materiales que sí se iban a reciclar.
- Papel y cartón mojado o con grasa: una caja de pizza con aceite ya no se puede reciclar. El cartón húmedo se pudre y contamina todo el lote.
- Film plástico de cocina y bolsas de nylon: no tienen circuito de reciclaje domiciliario. Algunas cadenas de supermercados tienen puntos de recepción específicos, pero no van al bolsón general.
- Vasos y bandejas de telgopor (poliestireno expandido): técnicamente son reciclables, pero en la práctica casi ninguna planta los acepta por su baja densidad y alto costo de transporte.
- Pañales, toallitas y productos sanitarios: nunca van a reciclables. Son residuos húmedos contaminados que van directo a disposición final.
- Espejos y vidrio plano (ventanas, parabrisas): no son lo mismo que vidrio de envase. Tienen composición diferente y no se pueden procesar en las mismas plantas.
- Pilas, baterías y cartuchos de tinta: tienen circuito especial de recolección por su contenido de metales pesados. Nunca los mezcles con reciclables comunes.
- Cerámicas, porcelana y loza: no se funden como el vidrio y contaminan los lotes en la planta recicladora.
- Tubos fluorescentes y lámparas de bajo consumo: contienen mercurio y necesitan gestión especial como residuo peligroso domiciliario.
¿Cómo separar correctamente en casa?
Separar no tiene que ser complicado. Con estas cinco reglas simples, podés empezar hoy mismo sin necesitar infraestructura especial.
- Usá dos tachos o bolsas: una para reciclables secos y otra para orgánicos húmedos. No necesitás más que eso para arrancar.
- Enjuagá los envases antes de separarlos: con un chorro de agua fría alcanza. Un envase limpio tiene valor; uno sucio va al relleno sanitario.
- Secá los materiales antes de guardarlos: el cartón mojado no se recicla y los plásticos húmedos generan hongos que contaminan todo el bolsón.
- Aplastá botellas y latas: ocupan hasta 10 veces menos espacio, lo que facilita el almacenamiento y el transporte para el recolector.
- Cuando tengas dudas, no lo metas: es mejor perder un material que arruinar todo el lote. Con el tiempo, la separación se vuelve automática.
¿Dónde llevar los reciclables?
Tenés varias opciones para entregar tus reciclables de manera responsable. Podés dejarlos en los puntos verdes de tu municipio, llevarlos a campanas de reciclaje en la vía pública, entregarlos a cooperativas de recicladores de tu barrio, o —la forma más cómoda— pedir un retiro a domicilio a través de Reaquila. Con la app, un recolector verificado pasa por tu casa en el turno que vos elegís, pesa los materiales y registra todo digitalmente. Podés ver exactamente cuántos kg reciclaste y cuál fue el destino de cada material. Si querés conocer el detalle de materiales que aceptamos, visitá /que-aceptamos/. Y para coordinar tu primer retiro, entrá en /retiro-de-residuos-a-domicilio/.
La regla de oro del reciclaje
Si hay algo que tenés que recordar de toda esta guía es esto: limpio, seco y separado. Un reciclable que cumple esas tres condiciones tiene valor real en el mercado y va a ser efectivamente reciclado. Un reciclable sucio, húmedo o mezclado con orgánicos termina en el relleno sanitario, sin importar cuánta buena voluntad hayas puesto. El reciclaje no depende de la intención: depende de la ejecución. Y la buena ejecución empieza en tu casa, con hábitos simples que hacen una diferencia enorme cuando se multiplican por miles de hogares.