La Responsabilidad Extendida del Productor (EPR, o REP en español) es un principio de política ambiental que establece que las marcas y fabricantes son responsables del impacto de sus productos y envases durante todo su ciclo de vida, incluyendo la etapa post-consumo. En Argentina, este marco legal viene ganando fuerza con regulaciones provinciales y nacionales que obligan a las empresas a implementar sistemas de gestión de sus residuos de envases.
¿Qué dice la ley en Argentina?
A nivel nacional, la Ley 27.279 de Presupuestos Mínimos para la Gestión de Envases Vacíos de Fitosanitarios fue pionera en establecer la responsabilidad del productor para un tipo específico de envase. Pero el concepto va mucho más allá. La Ciudad de Buenos Aires, con la Ley 1854 de Basura Cero, ya incorpora principios de EPR en su normativa. A nivel provincial, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza avanzan con regulaciones que exigen a los productores de envases presentar planes de gestión post-consumo. En la práctica, esto significa que si tu marca pone un envase en el mercado, tenés que demostrar que ese envase va a ser recolectado, clasificado y reciclado al final de su vida útil. No es opcional: es una obligación legal que se va endureciendo año a año. Las empresas que no cumplan enfrentan multas, restricciones de comercialización y daño reputacional.
¿Qué obligaciones tiene una marca?
- Registrar los tipos y volúmenes de envases que pone en el mercado cada año ante la autoridad ambiental competente
- Presentar un plan de gestión post-consumo que demuestre cómo se van a recuperar y reciclar esos envases una vez que el consumidor los descarte
- Financiar la recolección, clasificación y reciclaje de los envases generados, ya sea de manera individual o a través de un Sistema Integral de Gestión (SIG)
- Reportar periódicamente las tasas de recuperación alcanzadas con datos verificables y trazables que resistan auditorías ambientales
- Implementar campañas de concientización dirigidas al consumidor final para fomentar la correcta separación en origen y la devolución de envases post-consumo
¿Cómo cumplir con la EPR como marca?
Existen dos caminos principales para cumplir con la EPR. El primero es el sistema individual: la marca monta su propio circuito de recolección y reciclaje, lo cual implica una inversión operativa significativa en logística, infraestructura y personal. El segundo —y el más eficiente para la mayoría de las empresas— es adherirse a un Sistema Integral de Gestión (SIG) que nuclee a múltiples productores y gestione colectivamente la responsabilidad de recuperación de envases. En ambos casos, la clave está en la trazabilidad: poder demostrar con datos concretos que cada tonelada de envase puesta en el mercado tiene su contraparte en material recuperado y reciclado. Sin trazabilidad, no hay cumplimiento real.
- Hacé un inventario de los tipos de envases que tu marca pone en el mercado: tipo de material, peso promedio y volumen anual total
- Evaluá si te conviene un sistema individual o adherirte a un SIG existente como GRANSIC o un PRO sectorial según tu volumen y tipo de material
- Implementá un sistema de trazabilidad digital que registre la recolección, el peso y el destino final de cada lote de material recuperado
- Establecé metas anuales de recuperación alineadas con las exigencias regulatorias de tu jurisdicción y preparate para auditorías externas
- Generá reportes de impacto periódicos que sirvan tanto para el cumplimiento regulatorio como para la comunicación de sustentabilidad de la marca
¿Qué rol juega un SIG en la EPR?
Un Sistema Integral de Gestión (SIG) es una organización que agrupa a varios productores para gestionar colectivamente la responsabilidad extendida. Pensalo como un pool: en lugar de que cada marca monte su propia operación logística de recuperación, todas contribuyen a un sistema compartido que se encarga de la recolección, clasificación y reciclaje. Los SIG pueden tomar distintas formas legales. En Argentina, GRANSIC (Gran Sistema de Gestión) es un modelo que articula productores, cooperativas de recicladores, municipios y plantas de tratamiento. Los PRO (Productores Responsables Organizados) son entidades sectoriales donde las marcas de un mismo rubro se asocian para cumplir con las metas de recuperación. La ventaja de adherirse a un SIG es clara: reducís costos operativos, compartís la infraestructura logística y accedés a reportes unificados que cumplen con los requisitos regulatorios.
¿Cómo resuelve Reaquila la EPR para marcas?
Reaquila funciona como la capa tecnológica que conecta a las marcas con el circuito real de recuperación de envases. A través de la plataforma, las empresas pueden trazar cada kilogramo de material recuperado: desde el punto de recolección hasta la planta de reciclaje, pasando por cada eslabón intermedio. Esto no solo garantiza el cumplimiento regulatorio, sino que reduce drásticamente el OPEX asociado a la gestión manual de reportes y auditorías. La plataforma genera automáticamente los certificados de trazabilidad y los reportes de impacto que las marcas necesitan para presentar ante organismos reguladores, auditorías externas y sus propios informes de sustentabilidad. Si tu marca necesita cumplir con la EPR, podés conocer más sobre nuestras soluciones en /marcas/ y sobre cómo articulamos con SIGs en /sistemas-sig/.